07 enero 2007

Una fiesta pagana transformada en religioso/cristiana, El Roscón de Reyes

La fiesta del roscón de reyes, una receta paso a paso en el siguiente enlance.

Sobre el origen de la fiesta romana no esta del todo claro, al menos es lo que dicen los estudiosos del tema.
Unos dicen que provienen de la cristianización de las Basilindas de la Antigua Grecia.
Según otros estos pasteles redondos se oficiaban en honor del dios Jano, dios de las puertas y también llamado dios de los pasteles.
Pero esta misma torta se ofrecía a Saturno, dios agrícola, en las saturnales romanas, estas fiestas tenían lugar a mediados de Diciembre coincidiendo con el solsticio de invierno.
A primeros de Enero se celebraba la conmemoración de las victorias de Augusto Cesar y quienes quieren arrimar su ascua a estas celebraciones dicen que en honor de Cesar se hacian las celebraciones. En resumen que el personal anda un poco despistado.
Así y como muy bien dijo J.C. Capell:
Eran ceremonias en honor de los dioses, (no especifico ninguno), o de las fuerzas de la naturaleza. Destinadas en su mayor parte a garanti­zar a veces el buen fin de las cosecha, a evitar enfermeda­des en los ganados, o asegurar la fecundidad femenina. De este modo, superstición y ma­gia se unían implorando bie­nestar y abundancia.
Con el transcurso del tiem­po, la plebe ociosa que pobla­ba Roma y otras ciudades del vasto imperio, se acabó acos­tumbrando a un inmoderado deseo de diversiones regidas por la inmoralidad y el des­pilfarro. Las fiestas inverna­les constituyeron, en definiti­va, un pretexto para acometer toda clase de comportamien­tos licenciosos, desenfrenos se­xuales y cultos extraños
Así que estas fiestas no eran para niños, sino para adultos.
En las tortas que se distribuían, en una, se introducía una haba (prohibida por la escuela filosófica de Pitágoras debido a sus presuntas propiedades afrodisíacas), y aquel afortunado que fuese agraciado con el haba era nombrado rey por un día, tanto si fuese patricio, plebeyo o esclavo. Hay quien sostiene que solo estas tortas eran distribuidas entre los esclavos y por ende el rey por un día era un esclavo.
Como es bien sabido la Iglesia institucionalizó la festividad de los Reyes Magos en el siglo III y trató de cristianizar la fiesta ya muy arraigada en muchos de los pueblos europeos y la Iglesia, siempre hábil, desfiguro su simbolismo en vez de tratar de prohibir las fiesta y hasta el año 1000 el día de la Epifanía era según la Iglesia día de abstinencia, con lo que me supongo trataría de recortar los desmanes que se habían producido hasta el siglo III.
Sea como fuere, en el segundo milenio de nuestra era, ya levantada la obligación de abstinencia, se abandono la ascética conmemoración de la Epifanía o Teofanía, que paso a ser una fiesta alegre y, según algunos testimonios, exageradamente pla­centera.
Por el siglo XI en toda la Europa cristiana ya se había modificado el simbolismo pagano de este evento y desvió el protagonismo hacia un niño pobre de la ciudad.
De acuerdo con las directri­ces marcadas por la iglesia, el agraciado infante era vestido entonces con trajes suntuosos, era servido después en la mesa por personas de alta alcurnia, y recibía un donativo recau­dado en colecta popular.
El «rey del haba» se transformó así en el «rey niño». Del ritual de aquella vieja ceremonia sobreviven testimo­nios pictóricos como es el cua­dro del pintor flamenco Jacob Jordaens, maestro ampuloso y barroco en la temática religiosa y mitológica.
D. Julio Caro Baroja aseguró en su día que en la Edad Media en el reino de Navarra, el niño escogido era obse­quiado después con dinero y trigo para su familia. Esta ceremonia medieval, acomodada al espíritu e idea­les religiosos de la época, pron­to encontró una replica exacta en el ámbito familiar, espe­cialmente en Francia.
Esta fiesta se acomodó muy bien en Francia y al finalizar el almuerzo de la Epifanía el más pequeño de la casa distribuya un trozo de “Gallete de Roi o gateau des Rois.” en el que se había escondido, siguiendo para ello la vieja y nunca olvidada tradición, un haba. Al que le correspondía el haba se encargaba a partir de ese momento de presidir la celebración.
Pero lentamente se fue aban­donando la norma marcada por la iglesia, y el citado almuerzo acabó dege­nerando de nuevo en una ca­dena de resonantes bacanales, donde el vino propiciaba toda suerte de hechos licenciosos y conductas exageradamente placenteras.
Tanto fue así, que en el siglo XVI, la festividad de la Epifanía fue censurada dura­mente por los hugonotes fran­ceses, debido a su carácter irreverente y procaz.
La costumbre estaba tan arraigada que el cocinero de Luís XV o XVI, no recuerdo exactamente, introdujo como sorpresa en el Roscón un colgante con un valioso diamante adquirido con los donativos que dieron sus servidores. Ya sabéis como eran y se hacían estas cosas de obligado cumplimiento. A partir de este hito en los roscones empezaron a aparecer en los roscones, monedas de oro y regalos valiosos.
En Francia por esta época era popular la “Gallete de Roi” compuesta de un disco de hojaldre cubierto con una pasta de almendra y horneado todo ello.
En el siglo XVII los sabios y pon­derados clérigos de Saint-Germain censura­ron severamente los excesos de gula y las li­cencias que la gente se permitía tomando por excusa la Epifanía.
Durante la Revolución Francesa, el convencional Manuel también levanto su voz contra estos regocijos que, según él, eran una manifestación "anticívica, hediendo a fanatismo y tiranía": sin embar­go, la Revolución tan solo se limitó a convertir la fiesta de los Reyes Magos en la "Fiesta de la buena vecindad", y el roscón en el “ga­teau de Egalite”, pintorescas denominacio­nes que, de todos modos, no sobrevivieron al calendario revolucionario. Y a partir de enton­ces se retorno a la antigua tradición, y se volvió a tomar el roscón y a elegir rey de la fiesta al afortunado que encontraba en su ración el haba, sin que tengamos noticias de que se opusieran a ello ni tan siquiera los estómagos mas obstinadamente republicanos.
En España irrumpió con los soldados repatriados de Flandes, pero no se hizo popular hasta la llegada de los Borbones, en 1701 con Felipe V.
Mediado el XIX, el roscón había arraigado en Madrid. En Cataluña, el tortell de reis ha sido desde antaño el dulce con el que culminaba el ciclo goloso de la Navidad. Con el paso del tiempo, el haba se fue sustituyendo por las típicas figuritas de plástico o porcelana.
En Barcelona había una costumbre muy curiosa y de acuerdo con la mis­ma, aquel que encontraba la legumbre, era nombrado re­presentante de la familia para acudir a las solemnidades litúrgicas del día. Esta peniten­cia obligaba a asistir a la iglesia parroquial de la Plaza del Pino, erigida bajo la advo­cación de Nuestra Señora de los Reyes.
En la actualidad en numerosos sitios a aquel que le toca el haba es el que tiene que pagar el roscón.
Actual­mente, en Francia como en España, el ros­cón aparece en la Epifanía en todas las pastelerías, y en este día es fácil hallarlo incluso en los restaurantes. Por noticias de prensa recientes he leído que en USA se está importando la fiesta del roscón, tal vez sea por la gran cantidad de hispanos que moran en el país-
Esta es la historia del roscón de Reyes, los cuales la tradición quiere que hayan sido tres —aunque el Evangelio de San Mateo, el único que se refiere a este episodio de la vida de Cristo, no dice que fueran tres ni dice que fueran reyes—, a partir del momento en que Veda el Venerable, monje y polígrafo del siglo VI, diera sus nombres: Mel­chor, el anciano; Gaspar, el maduro; y Baltasar, el joven negro.

Sus restos, según una leyenda del todo incierta pero igual­mente bella, reposan en la Catedral de Co­lonia.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente Blog, excelente manera de relatar la historia. Apenas estoy descubriendo este sito y me parece encantador, lo felicito!!!

Sabrá usted acerca del origen del primer recetario de cocina???

LN.desde Mérida Venezuela.

Apicius dijo...

Hola LN:
Gracias por sus palabras
Saludos

Grisselda dijo...

Buen articulo. En México, en donde vivo es una gran tradición la rosca de reyes, que lleva un niño,( o varios, segun el tamaño de la rosca) ahora de plastico, antes de porcelana. Quien lo encuentra en su porción se ve obligado a invitar a los presentes a cenar tamales el dia de la Candelaria ( 2 de febrero). Todas las panaderías y pastelerías, igual que sucede con el pan de día de muertos, se llenan de roscas, que igualmente se venden en muchas calles,, sin muchas variaciones, excepto sabor y calidad

Apicius dijo...

Hola Grisselda:
Muchas gracias por la información que me da en su nota, información que pasa a mis archivos.
Muchas gracias por leerme.
Saludos